Palabras/1
Cada vez que una palabra cae, maltratada, atada eternamente
a un sujeto, un predicado, encadenada entre líneas; el estomago de quienes de
palabras queremos ser, se retuerce hasta dejarnos vacíos.
Seremos la única
cultura que no se culpa ni siente misericordia, ni remordimientos, por mentir
la palabra; por asesinar su honor. Hablamos, comemos, cagamos, amamos,
gritamos, sentimos en demasía. Siempre e inevitablemente sin medir, siquiera
por un instante, el dolor del significado, del significante, de la raíz.
Dos, o tres, serán nada más, las más saboreadas, llenas de
vómito, saliva y llantos; universales por excelencia. Incomprendidas solo en
parte.
Matias T. P. Leiva