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1.

Bajo trepadoras sordas llora la niña amarga la muerte llega anunciada con la suerte en una manga. Las manos en el regazo es el alma en el rocío hilos de historias engarza mientras llora, vacía. Suelta miel de sus pupilas es el amor, perro vago. Dolida busca con un trago la muerte mas tranquila. La noche muy quieta espera que cumpla la palabra. Piensa, con dolor recuerda "no hay quien cumpla su promesa". Bajo trepadoras sordas nadie escucha su llanto. La muerte, como el amor perro vago.

Amores/1

Digo la verdad que uso para amarte. la - muchas veces - perdida y hedionda maldad que (sin querer) peco por protegerte, y la sincera oscuridad que siento intento cambiar. No hay perdón que por bien no sea lo que necesito. Secretos luminosos resguardo tras la mentira del segundo día. Quién dirá, quizá, quizá,  me quieras desviar. Miento para proteger la verdad. Te digo solo, y exclusivamente, la verdad que uso para amar.

Romance del despojo

El pájaro canta desesperado la maestra escribe "el fin ha llegado". - Hermano mio ¿no ves como sangro, no ves como lloro? arrastro mi cuerpo, nada me pertenece. - Ayudaría a tu vida una bienvenida, pero estoy en otra parte, estoy en otra vida. Silvo la paz de la gran Buenos Aires. Oigo los pasos tensos, triste, rotos, de una madre y sus dos pequeños. El odio mira a la luna sin culpa. Allí vamos aquí espero. Cae triste el lápiz  en pequeñas hojas. Proyecto la paz que me abandona. El pájaro canta desesperado - Padre ¿Qué me has hecho? tan solo una pizca de compasión  merezco. - Ya no veo, ya no siento mas que el egoísmo de mi sangre. - Padre, padre, no me dejes estancado. Imploro compasión, tengo los días contados. Con el corazón en la mano camino. Mi alma en pena ya no suspira. Huye la esperanza, la maestra escribe "el fin ha llegado". Matías T. P. Leiva

Oda a la duda

Rubia como la duda de mi pena rubia rubia como el acecho, como la guerra, como el abandono. Rubia te querré siempre, rubia la pena, duda ¿y si la pierdo? rubia rubia. El amor es la nieve que nos falta la llave, tu crisol. Rubia ¿qué sucede? ya no sale el sol. Rubia. Ilumina. Escarcha que escucha el clamor del infierno. Rubia lucha. ¿Quién? Matias T. P. Leiva

Amanecer

 Mañana la luz me alcanzará sentado en la esquina de algún bar, oyendo la rutina del entretenimiento sordo del descanso.  Mañana la luz iluminará mis manos llenas de tierra ajena, dependiente de mi amor.  Mañana, quizá, la luz me verá más contento que hoy, pero más triste que ayer. Matias T. P. Leiva

Testimonio

 Pienso si realmente algún día viviré del arte que me da vida, que insuflo, en cada giro, con el amor y la angustia de un encuentro triste.  Pienso, también, si es la poesía en prosa mi alma. O si es tan solo la libertad que me atrevo a soñar.  Son las dos de la mañana, que pena; podría pasar la vida rellenando renglones con la angustia que veo, pero que ya no siento.  Veo como dibujo las delirantes letras y pienso ¿pienso? si, quizá, algún día el odio acabará.  Escribo porque estoy triste, o tan solo agonizando; escribo porque es mi manera.   Matías T. P. Leiva

Vacío/2

 Y nuevamente las manos sobre el escritorio y los ojos mirando al suelo, ¿dónde me olvidé las ideas? Sigo esperando el milagro de la inspiración hoy las musas están de huelga: ya nadie las tiene en cuenta. Muevo la lapicera de acá para allá, y nada. Garabateo palabras que significan más que toda mi vida. Inconclusas, tal vez, si hallaran su contexto. Ignoro el sufrimiento del pianista sin manos, pero nada envidia a quien escribe sin ideas. Volveré. Matías T. P. Leiva.