Historias de ciudad/1
En la ciudad de Buenos Aires, quien bien anda, a veces, bien acaba. Hoy este hombre, que bien intenta ir, se cruzó con uno que venía tropezando. Le pidió la billetera, a punta de pistola. Él no se resistió. Le explicó que allí tiene el documento y la SUBE, que no se la podía dar porque sino no tenía manera de volver a la casa. Él ladrón aún no lo puede entender: le habló como se le habla a la gente.
Pero eso no fue todo. Estaba por llover. El hombre, tomó su campera impermeable y se la regaló, "tengo otra en casa", y luego "feliz navidad".
El ladrón la tomó, se la puso y se fue caminando derecho por Av. Corrientes.
Pero eso no fue todo. Estaba por llover. El hombre, tomó su campera impermeable y se la regaló, "tengo otra en casa", y luego "feliz navidad".
El ladrón la tomó, se la puso y se fue caminando derecho por Av. Corrientes.
Matias T. P. Leiva.