Conmemoración de dos muertes

Ocurrió hace mucho tiempo, tanto que solo veces lo recuerda. Tiempos en donde quiso y pudo querer, y quisieron y lo pudieron querer.

 Le escribía, todas las noches, todo lo que ante sus ojos callaba. Y al final de la siguiente salida, mientras la despedía, se la daba. Ella sonreía, le decía alguna que otra palabra, y se iba. A partir de ese momento, en su mente, redactaba la próxima carta.

 Hasta que un día, mientras le escribía, se enteró de lo inocente que estaba siendo.

 La luna en lo alto iluminaba esa noche, y se compadecía de su tristeza. Tomo sus hojas, y las apretó en su puño y las colocó contra su pecho. Lloró solo tiempo después.


 Sobre las hojas arrugadas, intenta recrear aquellos momentos. En su memoria esos tiempos se perdieron. Pero a veces los recuerda, y llora.

Matías T. P. Leiva

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