Absurdo y deshojado

 En un cuaderno deshojado busco mis memorias. Una suerte de extensión de mi voz, recuerdos. Y las palabras tachadas me odian, y por venganza me gritan lo inseguro que soy.

Y mientras la música suena las junto, cuento, leo y me rio
 Y pienso
 Y me miento
 Y arrepiento

¿Por qué algunas frases las censuro, solo por el hecho o el miedo de que algún día las leas? Oraciones que se vuelven preguntas. Cosa absurda.

 ¿Sé realmente a quien le escribo? Detrás de cada palabra muere un amor distinto. Por eso recorro de Do a Si todo lo que alguna vez sentí. Para estar estar un rato allí, no para cambiarlo, sino para hacer exactamente lo mismo. Y gozar los errores, sí. O también, refrescar las voces, gestos, gustos, besos. Y sentir algo de nuevo.

 Para no ser como soy. Dejar de ahogar el amor con teorías.

 Aunque la esperanza del arribo de nuevos corazones a mi rumbo, me prepara para patear el tablero, a pesar que espero sin interés de forzar nada.

 Pero que inevitablemente llegan ¿a todos?

 O al menos de eso me convencieron, no se quien, ni cuando. Aunque sé que es mentira, mientras elaboro hipótesis, espero. Absurdo, de nuevo.

 Raro el que se separa ¿No es más raro querer sufrir para poder sentir algo, lo que sea?

 Y el día que llegue - si llega-, espero no haber perdido estas hojas, mis memorias, mis absurdos.

Matias T. P. Leiva

Entradas populares de este blog

Romance del despojo

Oda a la duda

Amores/1